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Orleans, septiembre 2007

miércoles, 28 de noviembre de 2007

derecho a la vivienda

Vuelven a pasarnos imágenes de la policía entrando a saco, con todo el equipamiento antidisturbios, en un poblado chabolista, al parecer para abrirle paso a las excavadoras. Otra vez más de lo mismo. Ya que la administración es incapaz de ofrecer lo que la ministra Chacón llamaba viviendas de alquiler social, para las personas menos favorecidas, pues que les dejen vivir como pueden y no vayan persiguiéndolos como a ratas. Cito de memoria, pero creo que la ministra comentaba hace unos días en una entrevista en la radio que en Europa hay un 40% de hogares residiendo en viviendas de alquiler, y una buena parte de ellas son vivienda social ... que aquí en España no alcanza apenas el 1%. Y por fin alguien de arriba que relaciona el problema de la vivienda con la falta de flexibilidad laboral ... porque una vivienda en propiedad impide claramente la movilidad geográfica. Lo que no mencionó es que una vivienda en alquiler en estos momentos no está al alcance de la mayoría de las pensiones de jubilación o de invalidez: el mínimo no llega ni a los 500 euros al mes para una persona sola (viuda o soltera) y díganme Uds. dónde encontrar un alquiler que te permita cubrir los demás gastos, antes siquiera de empezar a comer.

Y que las viviendas de los poblados de extrarradio sean infraviviendas no debería ser óbice para que sus pobladores tuvieran igualmente derecho a un mínimo de seguridad, y no hubieran de ver como sus "barrios" se convierten en territorio comanche en donde el mundo de la droga y del hampa se convierte en el rey del mambo, porque la policía no es capaz de tomarse en serio su labor de protección y sólo irrumpe en los barrios para "defender" los intereses de los políticos y/o de los especuladores de turno.

jueves, 1 de noviembre de 2007

menores violentos

Otra vez un telediario con noticias de un apaleamiento entre menores grabado con el móvil. No entiendo a los padres que permiten que sus hijos tengan ese tipo de aparatos. Son absolutamente prescindibles, caros y además incitan a cierto tipo de conductas, a lo que se ve.

Desde luego, deberían estar prohibidos para los menores de edad. Y si un menor comete un acto delictivo con un móvil por medio, también los padres deberían ser castigados, bien con multas o bien con trabajos comunitarios. Independientemente de que los jóvenes que cometen actos delictivos deberían recibir un buen escarmiento. No hablo de castigos. Un castigo no se sabe bien para qué sirve, si es como venganza, si es como represalia, o qué. Un escarmiento es un castigo, también, pero con efectos disuasorios. Que el sujeto castigado ya no piense siquiera en volver a cometer la tropelía, y que además quienes hayan sido conocedores de la misma experimenten el mismo efecto disuasorio.

E. Kahn comenta cómo en el sistema penal estadounidense los menores saben que pueden ser pillados delinquiendo hasta tres veces sin recibir ninguna sanción. Y que eso es una invitación a delinquir y a convertirse en delincuente. Porque delinquir se convierte en aventura y reto: el de no ser pillado. Y de tanto cometerse se vuelve hábito, porque la delincuencia suele aportar réditos: botines, prestigio, etc. No sé si en el sistema penal de los menores español existe la misma franquicia. A veces sospecho que si el menor es de "clase bien", la tiene.

NOTA:
podéis dejar comentarios aquí, o (yo lo prefiero), o dejarlos en "mis temas", en donde he abierto este tema.

Vidriera de la Catedral de Colonia

Vidriera de la Catedral de Colonia
obra de Gerhard Richter

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