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Orleans, septiembre 2007

domingo, 12 de abril de 2009

el fracaso escolar: cuestiones de género

En El País de hoy viene un artículo sobre el fracaso escolar en España y su mayor porcentaje entre los alumnos varones. Pienso que hay dos variables fundamentales que el artículo no menciona ni siquiera de pasada. Y sin embargo, siempre he pensado que son fundamentales, desde los tiempos en que estudié pedagogía en la facultad. Ambas variables tienen que ver con la cuestión del género, que no del sexo, como apunta el estudio.

La primera variable tiene que ver con los "valores de género" tradicionales, que la escuela comparte con los valores de género tradicionales, esos mismos que toleran el machismo y la violencia de género. Se trata de valores de sumisión, pasividad, obediencia. Son valores que la escuela tradicional premia, y nadie puede negar que en España los valores de la escuela tradicional siguen vigentes en un gran número de mentes de padres y maestros. En cambio, son valores que el entorno no transmite de igual forma a niños y niñas. Así como la publicidad ha hecho de la rebeldía y la contestación per se un "valor" que "vende" muy bien, y que se traslada hasta cierto punto es asimilada por los niños varones, en su afán de emular a los adultos, la publicidad dirigida al público femenino y a las niñas, premia la sumisión a los patrones tradicionales, y si estimula la competitividad, sólo lo hace en la medidad en que se compite por los premios a las conductas tradicionales. No me atrevo a decir que los niños necesitan más actividad física que las niñas, aunque a veces, observando a los niños en mi entorno pienso que sí. Y es obvio que la escuela ofrece muy pocos estímulos a la necesidad física, más bien es un importante factor represor de la motricidad: horas y horas sentados al pupitre constituyen la mayor parte de las jornadas escolares.

El segundo factor es el del ocio de los escolares. Se comenta una estadística por la cual los varones dedican una media de 3 horas semanales, al tiempo que las chicas dedican una media de 8 horas semanales. Un componente fundamental de la oferta del ocio adolescente que roba tiempo a los estudios son los videojuegos. Y todo el mundo sabe que los videojuegos están diseñados fundamentalmente para chicos. Sólo tímidamente empiezan a aparecer videojuegos pensando también en las chicas.


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