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Orleans, septiembre 2007

jueves, 14 de enero de 2010

contradicciones

Esta mañana, en la primera tertulia de JR Lucas en rne, comentaban la situación de vulnerabilidad de países como Haití, que sólo son noticia cuando hay alguna catástrofe natural que trae ante nuestros ojos lo que normalmente no tiene ninguna presencia en los medios. Alguien, no recuerdo quién, comentó que en Niger reina una situación similar a la de Haití.

Y minutos más tarde pasan a otro tema, el del alcalde de Vic que se quiere negar a empadronar a los inmigrantes "indocumentados" (ilegales me parece demasiado fuerte). Una tertuliana que parecía ir de "liberal" reclama que se aplique la ley de extranjería, y que inmigrante que no legalice su situación (como si dependiera de ellos) sea expulsado de inmediato. De repente, ya no existen los ciudadanos de Niger o de Haití. Ya no existen los inmigrantes que huyen de la miseria. De repente quienes no tengan dinero suficiente para acceder a residir legalmente en España (si eres extranjero con dinero no hay problema, si no lo tienes, sí) pasan a ser sujetos expulsables, pues amenazan con perturbar nuestra tranquilidad y el buen funcionamiento social.

¿Cuáles han sido los principales sectores que han absorbido la mano de obra inmigrante indocumentada? Construcción, hostelería y agricultura. ¿Cuáles son o han sido los principales sectores "boyantes" de la economía? Construcción, turismo y agroindustria.

¿Casualidad? Las leyes de extranjería no han servido más que para ponerles en bandeja, especialmente a estos sectores, una mano de obra esclava y sumisa. Las regularizaciones eran el cebo o señuelo: de tres a cinco años en el país, sin salir para nada, y sin ningún tipo de antecedente policial, y acababan obteniendo el primer permiso (¡de 1 año!) Y entonces empezaba la segunda etapa del calvario: aguantar todo a cambio de un trabajo legal y cotizando, pues de lo contrario, seguía entrando mano de obra indocumentada suficiente como para poder dejar "tirado" al inmigrante. Y sin acreditación de haber trabajado legalmente no había opción a renovar.

Al resto de la población nunca se le han explicado las sucesivas leyes de extranjería, que venían se ser siempre más de lo mismo: sólo cuando alguien se interesaba de verdad se daba cuenta de las mentiras que circulaban: tampoco un empresario podía contratar a un extranjero indocumentado, por mucho que le necesitara o quisiera ayudarle - sólo podía hacerlo en momentos de regularización, que eran campañas relativamente cortas para la gran cantidad de requisitos legales y administrativos exigidos.

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