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Orleans, septiembre 2007

jueves, 23 de junio de 2011

Grecia, la ciudadanía y la hipocresía

Estoy escuchando 59 segundos, y alucino. El que los ricos estén sacando capitales a espuertas hacia Suiza, en este caso, todo eso no merece ni un comentario negativo. El que en nuestro país, en toda Europa, los ricos se dediquen a burlar el espíritu de las leyes fiscales, ayudados por abogados, gestores, banqueros, economistas y catedráticos de economía, cómodamente refugiados en paraísos fiscales y enmascarados por sociedades mercantiles, todo eso no merece apenas ni mención, ni comentario negativo.

Grecia maquilló sus cuentas, pero fueron los árbitros de las finanzas mundiales los que llevaron a cabo la mecánica del engaño. ¿El pueblo griego los ha llevado a los tribunales? ¿A cuáles podría hacerlo? También fueron árbitros de las finanzas mundiales los que inventaron toda esa basura financiera que luego recomendaron como el non plus ultra. ¿Cabe pensar que "se equivocaron"? ¿No será más bien que sabían muy bien lo que estaban haciendo, pero se atenían a la máxima de "tonto el último"?

¿La Unión Europea es algo más que un tinglado financiero, cuyo único objeto era introducir el euro como mecanismo de ordeño por los propietarios del capital intelectual a todo el resto de la ciudadanía? El capital intelectual está secuestrado por el poder financiero, el único capital intelectual que sobrevive es el que interesa al poder financiero, el que no se somete es condenado a la marginación y a la incomunicación. Eso es lo peor de todo, si no fuera por unas pocas redes en las que el poder financiero no está presente y en donde es la autoridad moral la que consigue vertebrar los conocimientos teóricos y prácticos, y en donde internet juega un papel importante, no habría esperanza para nosotros, la ciudadanía, la gente de la calle.


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Vidriera de la Catedral de Colonia

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