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Orleans, septiembre 2007

martes, 27 de septiembre de 2011

préstamos en JAK

Esta mañana escribí unos comentarios en un grupo de trabajo que me gustaría compartir, y que copio aquí:

Sólo unos comentarios:

Riesgo: cualquier acto, incluido el préstamo, comporta un riesgo. Puedes comprar una casa y venir un terremoto y perderla y seguir debiendo el dinero. Puedes prestar dinero a un "solvente" y este perder todo su dinero en un negocio estúpido, y no poder devolvertelo. No se puede prestar dinero ajeno si no existen expetivas de que va a poder ser devuelto, eso está claro.

La desigualdad es el resultado de muchas pequeñas reglas de trasvase de dinero, y prestar el dinero sin interés es una manera de "subvertir" dichas reglas. Una regla estúpida donde las haya es la "prima de riesgo". En realidad es la veda del más débil: la presa más débil es el bocado más fácil, y una técnica de caza es acosarla hasta que caiga rendida. En ese sentido prestar dinero a personas que teóricamente son insolventes es subvertir las reglas. El sistema JAK tiene una gran virtud: el prestatario se obliga a un ahorro equivalente. Eso supone que el préstamo no puede superar su capacidad para devolver el préstamo, y al mismo tiempo constituir un depósito de la misma cuantía, en un período razonable. Por supuesto que no todo el mundo podrá acceder a un préstamo JAK. Y hay necesidades que no se pueden arreglar con un préstamo.

De todos modos, una comunidad (asociación, cooperativa) JAK implica a prestamistas y prestatarios, los vincula también emocionalmente. Los préstamos no los concede un gestor a sueldo, los préstamos los concede la comunidad y no tiene por qué delegar esa decisión en una sola persona, dejándolas sola en su decisión. Comunidad que está limitada por su propia capacidad de ahorro. Pienso que deberíamos plantearnos, por el lado de los "ahorradores" depósitos a plazos largos, sea como ahorro a largo plazo, sea como objetivo de ahorro para un fin concreto. Si yo puedo disponer de 5000 euros durante cinco años, por ejemplo, puedo prestarlos de forma que al cabo de 5 años las devoluciones y el ahorro constituido sumen esos 5000 euros por lo menos.En cambio, si yo dispongo de 5000 euros, pero no tengo ninguna garantía de que al cabo de un año el ahorrador me reclamará la entrega de los 5000 euros, me puede pillar "en bragas". Ese es el riesgo bancario, por el que el banco me cobra comisiones e intereses, y de paso se embolsa sus suculentas "primas de riesgo" .... pero esa forma de trabajar no es "inevitable". La contrapartida es una mayor transparencia: que yo comunique si tengo un objetivo de ahorro (mi plazo) o si mi ahorro es a largo plazo (y entonces lo pactemos libremente). Estamos hablando de ahorro, no de cuentas corrientes.

Y luego hay un factor nuevo, que hace cuarenta años no existía: NO TENEMOS NINGUNA GARANTÍA OBJETIVA DE QUE DENTRO DE DIEZ AÑOS AÚN TENGAMOS EUROS. El sistema se está yendo a pique. En este momento "ahorrar" es una cuestión de fe, más que de ciencia. El ahorro, para el que puede ahorrar, es una forma de austeridad, y de regalar dinero a los bancos. En cambio, ahorrar dentro de un sistema JAK supone crear comunidad, crear vínculos emocionales, porque el dinero que yo "ahorro" hoy está vivo y ayuda HOY a gente que de otro modo sería otra víctima más (anticipada) del sistema bancario - está claro que yo echaré las manos que hagan falta para que mi prestatario me pueda devolver el dinero y ahorrar también para que el sistema siga funcionando: con mis contactos, mi experiencia, mi apoyo y mis consejos (cuando me los pida). JAK no sólo presta, JAK forma (educa).

1 comentario:

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