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miércoles, 21 de mayo de 2008

comunidades virtuales en Ning

Por carambolas de la vida hace poco tiempo descubrí para qué puede servir Ning . Anteriormente ya me habían hablado de ello. Pero es que Ning es una herramienta, no una comunidad virtual. Con Ning se pueden crear redes o comunidades virtuales, tanto temáticas como sociales. Y recientemente me tropecé por primera vez con una. Una comunidad de blogueros, al parecer.

Y poco después me animé a iniciar una, un poco como rebote por una en la que llevo algún tiempo y en la que he hecho buenas amistades. Se trata de "Netlog". Se venden como "comunidad virtual" pero en realidad no es otra cosa que una red virtual creada a partir de una potente herramienta a la que se apuntan personas sueltas y van tejiendo redes personales. Algunas redes personales a veces se convierten en verdaderas mallas enredadas y casi constituyen comunidades virtuales, unidas por afinidades de lo más variopintas. El problema principal de Netlog es la falta de controles efectivos. No existen moderadores dignos de tal nombre. Existen unas personas encargadas de administrar un sistema de denuncias y de vigilar la observancia de unos códigos de conducta extremadamente vagos e insuficientes, pero que no ejercen de moderadores tal como se entiende en una comunidad virtual convencional.

De modo que el precio de poder conocer a muchísima gente maja es tener que tropezarse con cierta facilidad y frecuencia con toda esa gente que en la vida real preferimos no tratar, pero en cantidad mayor, dado que el anonimato y la posibilidad de hacerse pasar por otro/a constituyen un verdadero señuelo para determinados personajes. Netlog ofrece formas de "atrincherarse" mediante cierre de perfiles, moderación de comentarios, etc. pero que al final restringen ese gran potencial positivo de poder conocer a gente, y además añaden "mal rollo" porque los que llevan poco tiempo en el sistema muchas veces no entienden la finalidad de los "atrincheramientos" y responden con hostilidad a cada muestra de éstos. Lo cual genera hostilidades añadidas.

De modo que conocer la herramienta de Ning me animó a montar una red. Básicamente se ha apuntado gente a la que conocía en Netlog o con la que me tropecé allí. Una red así realmente tiene sentido cuando el número de participantes es bastante mayor y hay una mayor rotación, o al menos, un número de altas regular y suficiente. Y ese es de momento la nueva tarea: identificar los lugares en los que hacer la publicidad para dar a conocer la red a quien pudiera interesar, y a quien me/nos pudiera interesar.

A quien pueda interesar, en este blog, dejo aquí otro enlace a buena gente.

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