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miércoles, 13 de agosto de 2008

Gran Hermano y la cultura de la denuncia

Después de intercambiar tropecientos emails, ahora me salen con que alguien ha denunciado que yo le he enviado publicidad comercial.

No sé qué me resulta menos creíble: el que sus máquinas intercepten mis mensajes privados, o que algún destinatario de mis mensajes me denuncie por enviarle publicidad comercial. No suelo enviar mensajes privados a desconocidos. Sí envié uno, no hace mucho, a una mujer, por sugerencia de un amigo. Él pensaba que era una novata en Netlog inexperta que igual agradecía que le echaran un cable. La mujer acabó retirándole la amistad.

Vaya historia.

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