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domingo, 13 de enero de 2008

vivienda de alquiler contra vivienda en propiedad

Hoy el tema de la tertulia ha sido el de los precios de las viviendas. Se repiten los argumentos de siempre, aunque quizá señalando con más claridad a los beneficiarios de la crisis.

Echo en falta dos o tres argumentos básicos.
  1. En favor de la vivienda de alquiler: favorece la movilidad laboral, aunque sólo si el parque de viviendas de alquiler es suficientemente amplio. Si una persona o una familia se pueden trasladar durante un tiempo a otra ciudad siguiendo a uno de sus miembros cuando a éste le surja una oportunidad laboral, habría mayor movilidad. Claro que habría que ver a quién conviene la flexibilidad laboral, si a las empresas para poder atraer a especialistas, o, por el contrario para poder atraer a trabajadores dispuestos a cobrar menos o exigir menos. En este país quienes reclaman la flexibilidad suelen ser del segundo tipo, y la mano de obra que consiguen atraer es la inmigrante, legal e incluso "ilegal" (NO las personas, sino la fuerza de trabajo que aporta). Si un trabajador nacional no tiene garantías de acceder a una vivienda digna de alquiler en otra ciudad, ni a volver a encontrar una cuando vuelva a su lugar de partida o de origen .... NO SE MOVERÁ.
    Si no, la única fuerza de trabajo capaz de ofrecer flexibilidad serán los jóvenes solteros, separados o divorciados .... gente desarraigada o que aún no ha echado raíces.
  2. En favor de la vivienda en alquiler: favorece la independencia personal, en la medida en que no ata a una persona a una propiedad concreta, y a las servidumbres que de ella derivan. Si te sale un vecino paranóico, obsesivo, que te hace la vida imposible, es más fácil cambiar de finca, siempre que, nuevamente, haya un parque de viviendas en alquiler que te permita el cambio. Si encontrar una vivienda en alquiler asequible cuesta años, estarás tan atado al vecino insoportable como si tuvieras la vivienda en alquiler.
  3. En favor de la vivienda en alquiler: favorece la emancipación e independencia personal de los jóvenes. De lo contrario, los mete en fregados que les vienen grandes demasiado pronto. pues teniendo poca madurez psicológica y personal fuerza de alguna manera a las jóvenes parejas de hecho o de derecho a embarcarse en aventuras económicas (compra de un piso común) que luego no hace más que dificultar la separación. Los obispos claman contra el divorcio express, pero no hacen nada para prevenir el matrimonio express, todo lo contrario, parece que lo promuevan, demonizando las relaciones extramatrimoniales y forzando a los padres a forzar a los hijos a consolidar sus relaciones de una forma totalmente prematura e inconsciente.
  4. En favor de la vivienda en propiedad: dado que el precio de las viviendas en alquiler está totalmente expuesto a las arbitrariedades del mercado, es decir, a la codicia y avaricia de los propietarios e intermediarios, el inquilino no tiene absolutamente ninguna garantía de que en fecha posterior, incluso al año siguiente, si por circunstancias laborales sus ingresos menguan, su arrendador no suba el aquiler de forma exagerada y se quede en la calle. Lo mismo puede suceder si cae enfermo y sólo cobra un subsidio por enfermedad que no alcanza ni la mitad de sus ingresos habituales (autónomos, trabajadores con un salario base mínimo, prejubilados con una base baja), o se jubila, o, si es mujer, queda viuda. En tal caso puede quedarse con menos de 500 euros mensuales, imposible pagar un alquiler de más de 350 euros ... y si es en una ciudad donde el mercado inmobiliario está desbocado, ni una habitación compartida. De modo que una hipoteca supone un gasto mensual más o menos fijo y previsible, y además, generalmente se acaba/ba de pagar la vivienda antes de la jubilación.
La única solución a la actual situación sería, pienso yo, que los ayuntamientos o comunidades autónomas completaran la oferta de viviendas en alquiler. Lo cual en Centroeuropa es habitual y normal, pero aquí, dada la cultura presupuestaria de los ayuntamientos, que se dedican a financiar los fastos con los que se enriquecen los grandes empresarios, tipo Copa América, Expo, Fórmula Uno, o a financiar la "cultura" a la que sólo acceden los más pudientes y privilegiados, música, teatro, congresos, etc. me temo que es impensable.

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