Mostrando entradas con la etiqueta decrecimiento. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta decrecimiento. Mostrar todas las entradas

16 de abril de 2012

entre el todogratis y el impuesto revolucionario

Internet ha cambiado muchas cosas, también nuestra relación con la lectura de los libros. Antes de Internet tenías diversas opciones para relacionarte con un libro:
  • podías ir a la biblioteca, y leerlo (si en tu localidad había biblioteca y tenía el libro que buscabas o querías)
  • podías conseguir que una persona amiga te lo prestara (es decir, si tenías amigos propietarios del libro que querías leer)
  • podías acudir con frecuencia a alguna librería o librerías y, disimuladamente, leer algunas páginas simulando que lo estabas ojeando
  • podías comprar un libro, y leerlo
Había libros que sabías que nunca tendrían en una biblioteca: o eran demasiado caros, o demasiado revolucionarios, o demasiado minoritarios. Por citar varias posibles causas.

23 de junio de 2011

crecimiento infinito en un mundo finito

Si el crecimiento es la única salida que pueden visualizar economistas y políticos en un mundo finito vamos aviados. Vivimos en un sistema socioeconómico dedicado a producir basura. Basura que entre la fábrica y el vertedero permanece un tiempo más o menos largo entre nosotros y cumple algún cometido más o menos útil o necesario. Basura que viene empaquetada en basura costosa de producir en cuanto a diseño, materiales y que apenas dura un tiempo en las estanterías en las que se vende la basura que lleva dentro, porque apenas lo compramos y llegamos a casa, marcha directamente a la basura. Envoltorios y envases de diseño - de la estantería a la basura. 

Un sistema anclado en la producción de basura, como es nuestro sistema económico en el Primer Mundo, se está acercando a los límites impuestos por la naturaleza. Los otros límites, los sociales, ya hace tiempo que se han rebasado, con las consecuencias que no quieren que veamos, pero que allí están. La miseria de los países productores (exportadores) de materias primas, miseria que se ve en la corrupción de sus gobernantes, en la desnutrición y las guerras de sus pueblos y la emigración masiva de sus jóvenes más fuertes y capaces es una de las consecuencias. El haber convertido el Tercer Mundo en el vertedero de la basura más tóxica es otra. La existencia de verdaderos campos de concentración dedicados a la producción industrial bajo supervisión occidental en los países asiáticos es otra. La esclavitud de la población agraria del Tercer Mundo es otra.

4 de marzo de 2010

Entrevista con Jose Luis Sampedro

Desde que lo descubrí como escritor, no hace tanto, soy una fan entusiasta de Jose Luis Sampedro. Ya antes como economista me había atraído, no recuerdo ni cuándo me enteré de su existencia, pero hace mucho. Creo que fue hace un año que estuvo en Valencia, y como tiene amistad con Miguel, de la librería Primado, también acudió allí a una de las tertulias que Miguel organiza regularmente.

Esta mañana ha estado hablando con J.R. Lucas en su programa de rne, y ya han colgado el podcast, que os invito a escuchar con calma. Es una delicia escuchar a una persona tan mayor y tan sabia.


31 de enero de 2010

Noticias de Crisis Energética

En Crisis Energética se ha publicado una crítica de Pedro Prieto a un informe publicado en Investigación y Ciencia, que como siempre en mi opinión, no tiene desperdicio.

Tampoco tienen desperdicio los comentarios, en especial una respuesta de PPP a XCugat.

Aquí un enlace a una sinopsis del artículo publicado en Investigación y Ciencia.


8 de diciembre de 2009

divagaciones políticas

Estaba leyendo esta mañana un artículo de Vicenç Navarro sobre el desencanto democrático, lectura que se me coló entre otras varias sobre el decrecimiento. Y me ha venido a la cabeza, al dejar en algún lado un comentario sobre la poca fe que nos inspiran los políticos profesionales y la necesidad de asumir como propia la tarea de participación política, una propuesta para un programa municipal de política.

Aunque antes quisiera dejar constancia del cuasi-decálogo que propone Navarro en materia de política, en gran medida, supramunicipal:

  1. Se eliminen las políticas liberales que han facilitado la enorme concentración de las rentas y de las riquezas.
  2. Se prohíban las aportaciones económicas a los políticos y a instituciones relacionadas con los partidos políticos.
  3. Se prohíba la puerta circulante entre políticos y empresas, imposibilitando que personas que trabajan en la administración pública puedan (antes de cinco años después de dejar el cargo) trabajar en el sector afectado por su trabajo y decisiones.
  4. Se regulen los medios, tanto públicos como privados, exigiendo una pluralidad en sus programas.
  5. Se promuevan medios públicos de información.
  6. Se promuevan medidas democratizadoras de los partidos.
  7. Se favorezcan formas de democracia directa, tales como referéndums a todos los niveles de gobierno, sin cortapisas en las temáticas puestas consulta popular.
  8. Se exija que los representantes vivan como los representados, utilizando los mismos servicios públicos (sin ningún privilegio) que los demás ciudadanos.

El caso es que seme ocurrió que si montara o participara en la elaboración de un programa político para una candidatura municipal propondría un buen paquete de medidas:
  • reforzar los servicios sociales municipales, y dotarlos de personal y recursos suficientes como para capitanear un programa municipal de servicios sociales digno
  • instaurar juzgados municipales en los que se vieran todas esas infracciones y delitos que afectan a la buena convivencia, y que en casos graves remitieran los casos, prácticamente listos para juzgar, a los juzgados de instrucción
  • crear un cuerpo, quizá dentro de la propia policía municipal, o adjunto a ella, de "agentes auxiliares de los juzgados", que supervisaran y coordinaran, junto con los servicios sociales, el cumplimiento de las penas impuestas por los juzgados municipales
  • crear un programa de "trabajos y servicios comunitarios" en el que participaran tanto voluntarios como no voluntarios (enviados desde los juzgados, contratados ad hoc o estudiantes en prácticas) para colaborar con los servicios sociales municipales y servicios municipales en general,
  • sacar a subasta con carácter temporal los nombres de plazas, avenidas, grandes vías, calles y otras vías, o instituciones de carácter municipal, a cambio de donativos incondicionados a las arcas de la caja de los servicios sociales municipales (de la que también dependerían los juzgados municipales y los demás cuerpos adjuntos); los donantes tendrían derecho o bien a que el lugar en cuestión llevara el nombre del donante, o a elegirlo. La única condición sería que en tal caso, deberían ser aprobados en "referéndum municipal" por una mayoría más que cualificada.

Esto último se me ha ocurrido dándole vueltas a cómo desmontar el sistema capitalista. Está claro que más impuestos no va a solucionar nada, pues por una parte nuestros actuales administradores generales suelen ser o ladrones o llevar puestas las anteojeras del lujo y el fasto, y por otra parte los ricos no suelen estar nada motivados a desprenderse de sus riquezas, y menos vía impuestos. Así que se me ha ocurrido que, dado que a la mayoría de los ricos, especialmente a los que se han enriquecido últimamente gracias a un sistema notoriamente injusto y arbitrario, les encanta hacer ostentación de su riqueza, y que no hay nada que hinche más el ego que el reconocimiento público en forma de agradecimiento. Así que, a cambio de aportar dinero para un proyecto concreto: la generalización de un bienestar mínimo, todos reconoceríamos su generosidad cada vez que pisáramos esa calle, o la viéramos en la dirección de cualquier institución o comercio. Pero claro, un donativo no puede dar derecho a un reconocimiento infinito, así que propondría que tuviera fecha de caducidad: dos legislaturas, por ejemplo. Reconozco que los empleados de Correos y los taxistas se pueden volver locos, pero quizá se podría conservar el nombre antiguo como si de un apellido se tratara.

De todos modos, cualquier programa de política municipal tan radicalmente diferente sólo puede tener sentido si al mismo tiempo se ofrecen garantías suficientes de compromiso de transparencia y renuncia al nepotismo o cualesquiera sistemas clientelares.

Decrecimiento sí o sí

He encontrado unos vídeos de una conferencia de Carlos Taibo sobre el Decrecimiento, que me gustaría incorporar a mi blog, para tenerlos más a mano y compartirlos. Carlos Taibo nos cuenta la necesidad de elaborar un proyecto de decrecimiento, porque de lo contrario, el decrecimiento nos vendrá impuesto, indefectiblemente, por el agotamiento de los recursos y el consiguiente hundimiento del capitalismo. Porque el capitalismo se basa en un único principio: el crecimiento, sí o sí. Lo cual implica necesariamente unos hábitos consumistas y un productivismo incansable.










Nota:
Aunque consta de siete vídeos, el último acaba abruptamente y no sé si es que falta un minuto, o falta más tiempo. Pero aun así, vale la pena. Y Carlos Taibo publica tantas cosas en la red, que cualquiera que esté interesado rápidamente encontrará todo lo que quiera y más.