21 de febrero de 2010

bajo la alfombra

Este mes pasado he andado muy liada y con poco fuelle para escribir en el blog. Ya completé la primera ronda (de seis) en el proyecto Natacha, y sigo necesitando encontrar más donantes. Pero todo se andará. Tengo ya tres nuevos este mes.

Mientras tanto, mi madre heredó mi viejo ordenador del despacho y colgué sendos anuncios para regalar el que estaba usando, y otro más que había usado antes y seguía por casa. La mejor manera de encontrar destino a los objetos aún usables es, en mi experiencia y para el caso concreto de Valencia, la página no lo tiro. La misma página que me puso en contacto con Natacha, y donde voy conociendo, cada vez que entro, nuevas historias. El no lo tiro que yo conocí hace unos años solía tener más ofertas que peticiones. Ahora, cada vez hay más peticiones. Y no sólo de cosas, sino a veces directamente de ayuda.

Y tras darle muchas vueltas a cómo ayudar, aparte de ayudas puntuales de cosas que puedo dar o recoger entre amigos o conocidos para darlo, pensé que una de las cosas que se necesitan son también visibilidad. Esta mañana escuché en la radio una entrevista a gente de reporteros sin fronteras. Y pensé que uno de los aspectos de la realidad que nos escamotean sistemáticamente en los medios son las dimensiones de la crisis. Nos cuentan números y estadísticas que podrán ser interesantes para inversores, especuladores y políticos, pero que a los demás no nos conmueven. Y escuchando o leyendo a la gente que pone anuncios desesperados me di cuenta de que necesitan y necesitamos que tengan más visibilidad. No vamos a ponernos serios con nuestros políticos mientras no nos demos cuenta del alcance de su ineptitud. Los que tenemos la suerte de trabajar pagamos impuestos, en realidad todo el mundo paga más o menos impuestos, dado que el consumo está gravado con el IVA. Y mientras no nos demos cuenta de que la alternativa es ¿Copa América o Renta de Ciudadanía? ¿Fórmula 1 o Renta de Ciudadanía? ¿PUente de las Flores, con presupuesto millonario, o Renta de Ciudadanía? ¿Pabellón de esgrima y jugo, o Renta de Ciudadanía? Mientras no nos demos cuenta de qué es una renta básica, y que una sociedad moderna e industrial no puede moralmente permitirse dejar morirse de hambre y de angustia a quienes los industriales y empresarios lanzan a la miseria, y sigamos votando a quienes dilapidan los dineros públicos presentes y futuros para cuatro minutos de gloria en compañía de los ricachones del mundo .... no sólo viviremos en una sociedad miserable, sino que seremos una sociedad miserable.

De modo que os invito a seguir ese nuevo blog que he creado. Y no sólo seguirlo, sino aceptar la invitación de ayudar en lo que podáis. Y aceptar el reto de mirar bajo la alfombra, esa alfombra que los telediarios y los medios en general suelen llenar de objetos pesados y voluminosos, de esos que ocupan todo nuestro espacio visual y nuestras fuerzas físicas, para evitar que miremos qué hay debajo de la alfombra. Porque allí se esconde la miseria que no deja de producir este sistema nuestro.

Se llama, cómo no, "bajo la alfombra".

31 de enero de 2010

Noticias de Crisis Energética

En Crisis Energética se ha publicado una crítica de Pedro Prieto a un informe publicado en Investigación y Ciencia, que como siempre en mi opinión, no tiene desperdicio.

Tampoco tienen desperdicio los comentarios, en especial una respuesta de PPP a XCugat.

Aquí un enlace a una sinopsis del artículo publicado en Investigación y Ciencia.


20 de enero de 2010

Necesitamos ayuda

Acabo de publicar un anuncio con este título en Kroonos: Necesitamos ayuda

Necesitamos ayuda, y no sólo dinero, pero también. Necesitamos amigos en Onteniente, en la Consellería de Bienestar, en la Generalitat Valenciana. ¿No tenemos autonomía? Pues para eso sirve, para administrar los dineros. ¿A qué padre o madre de familia se le ocurre pegarse la gran vida dejando que sus hijos vivan en la calle pidiendo limosna y recogiendo comida para sobrevivir? Les escupiríamos a la cara si nos diéramos de bruces con personas así. Pues a nivel municipal y autonómico, nuestros gobernantes hacen exactamente eso. Se exhiben impúdicamente en compañía de los ricachones del mundo, les organizan saraos a costa del erario público, gastan el dinero en fastos y pagos de royalties y honorarios mediante contratos secretos.

Eso sí, aprueban leyes implantando renta de ciudadanía, con la coletilla (mientras haya dinero). Es como si uno de esos malos padres o malas madres se gastara los dineros del hogar alegremente y a los niños les dijera: tranquilos, cuando me toque la primitiva os compraré pan.

14 de enero de 2010

contradicciones

Esta mañana, en la primera tertulia de JR Lucas en rne, comentaban la situación de vulnerabilidad de países como Haití, que sólo son noticia cuando hay alguna catástrofe natural que trae ante nuestros ojos lo que normalmente no tiene ninguna presencia en los medios. Alguien, no recuerdo quién, comentó que en Niger reina una situación similar a la de Haití.

Y minutos más tarde pasan a otro tema, el del alcalde de Vic que se quiere negar a empadronar a los inmigrantes "indocumentados" (ilegales me parece demasiado fuerte). Una tertuliana que parecía ir de "liberal" reclama que se aplique la ley de extranjería, y que inmigrante que no legalice su situación (como si dependiera de ellos) sea expulsado de inmediato. De repente, ya no existen los ciudadanos de Niger o de Haití. Ya no existen los inmigrantes que huyen de la miseria. De repente quienes no tengan dinero suficiente para acceder a residir legalmente en España (si eres extranjero con dinero no hay problema, si no lo tienes, sí) pasan a ser sujetos expulsables, pues amenazan con perturbar nuestra tranquilidad y el buen funcionamiento social.

¿Cuáles han sido los principales sectores que han absorbido la mano de obra inmigrante indocumentada? Construcción, hostelería y agricultura. ¿Cuáles son o han sido los principales sectores "boyantes" de la economía? Construcción, turismo y agroindustria.

¿Casualidad? Las leyes de extranjería no han servido más que para ponerles en bandeja, especialmente a estos sectores, una mano de obra esclava y sumisa. Las regularizaciones eran el cebo o señuelo: de tres a cinco años en el país, sin salir para nada, y sin ningún tipo de antecedente policial, y acababan obteniendo el primer permiso (¡de 1 año!) Y entonces empezaba la segunda etapa del calvario: aguantar todo a cambio de un trabajo legal y cotizando, pues de lo contrario, seguía entrando mano de obra indocumentada suficiente como para poder dejar "tirado" al inmigrante. Y sin acreditación de haber trabajado legalmente no había opción a renovar.

Al resto de la población nunca se le han explicado las sucesivas leyes de extranjería, que venían se ser siempre más de lo mismo: sólo cuando alguien se interesaba de verdad se daba cuenta de las mentiras que circulaban: tampoco un empresario podía contratar a un extranjero indocumentado, por mucho que le necesitara o quisiera ayudarle - sólo podía hacerlo en momentos de regularización, que eran campañas relativamente cortas para la gran cantidad de requisitos legales y administrativos exigidos.

6 de enero de 2010

Tercera Piel, Sociedad de la Imagen y conquista del alma

Hoy me descargué este libro libre de Ramón Fernández Durán, para leerlo tranquilamente en mi nuevo autorregalo de Reyes. El texto abre con esta cita de Baudrillard

“En el espacio mediático la tasa de información es máxima, pero el índice de resonancia es inexistente. Antaño, los hechos y los actos tenían una resonancia real en un espacio limitado, el de la proximidad. (Pero ahora) la promiscuidad universal de las imágenes acentúa nuestro exilio y nos encierra en nuestra indiferencia (…) La televisión nos inculca la indiferencia, la distancia anestesia la imaginación (…). El olvido está inscrito en el acontecimiento mismo a través de la profusión de la información (…). La difusión mundial de los acontecimientos corresponde a su intensidad más débil y a su obsolescencia más rápida. La universalización de los hechos, de los datos, de los conocimientos, de la información, es una condición previa a su desaparición (…) La ironía radical de la historia es que las cosas no suceden ya en la realidad, (pues) hemos entrado ya en la época interactiva y sideral del vacío”

Jean Baudrillard, “La Ilusión del Fin”


Escribe más adelante Fdez. Durán:

.... pasan tantas cosas que es como si ya no pasase nada. Antaño la intensidad de algunos acontecimientos hacía que permanecieran en el tiempo recordados durante generaciones, solo a través de la trasmisión oral. Hoy en día asistimos a lo contrario, a una verdadera huelga de los acontecimientos, a pesar de la fuerza de la imagen. A una actualidad vacía, a través del psicodrama visual de la información. La tasa de información en teoría es máxima, pero el índice de resonancia es casi inexistente.

La relación inversamente proporcional entre el monto de la información y la resonancia de cualquier pieza informativa me parece un concepto clave para entender lo que nos pasa. Estamos sobreinformados, lo relevante se mezcla con lo irrelevante hasta conseguir contaminarlo todo y hacernos inmunes a cualquier información. No la digerimos, ni procesamos, ni evaluamos, ni nada. Por un oído /ojo entra, por el otro sale. O al menos, esa es la intención. En facebook mismo, en donde acabé abriendo perfil para darle una presencia en internet a nuestros proyectos de barrio, convivimos quienes buscamos un mundo mejor con quienes convierten la defensa de una marca comercial en su estandarte.

14 de diciembre de 2009

¿carreteras peligrosas o conductores imprudentes?

Acabo de leer en la prensa local que 23 muertos en un año convierten la N-340 en una de las carreteras más peligrosas del país.
Y me pregunto si el peligro viene de la carretera, o de los conductores. Un conductor siempre debe adaptar su conducción a la carretera, pero parece imperar la creencia de que las carreteras deben adaptarse a la máxima potencia de un automóvil y la mínima precaución de su conductor. Y pasa lo que pasa.

Las carreteras nunca serán lo suficientemente seguras para que el riesgo de accidente de un conductor imprudente con un coche potente sea cero. El país no tiene suficientes recursos como para convertir en autopistas gratuitas hasta los caminos vecinales.

Un vecino se queja de que no hay ningún radar que limite la velocidad. ¿Desde cuándo no son suficientes las señales de limitación de velocidad? ¿Desde cuándo no es suficiente el código de circulación que obliga a adaptar la conducción a la carretera y a las condiciones de visibilidad? ¿Quién está pagando a los periodistas y directores y propietarios de periódicos para que reclamen carreteras en lugar de colaborar en la educación del conductor y denuncien el exceso de potencia de los coches actuales?


8 de diciembre de 2009

divagaciones políticas

Estaba leyendo esta mañana un artículo de Vicenç Navarro sobre el desencanto democrático, lectura que se me coló entre otras varias sobre el decrecimiento. Y me ha venido a la cabeza, al dejar en algún lado un comentario sobre la poca fe que nos inspiran los políticos profesionales y la necesidad de asumir como propia la tarea de participación política, una propuesta para un programa municipal de política.

Aunque antes quisiera dejar constancia del cuasi-decálogo que propone Navarro en materia de política, en gran medida, supramunicipal:

  1. Se eliminen las políticas liberales que han facilitado la enorme concentración de las rentas y de las riquezas.
  2. Se prohíban las aportaciones económicas a los políticos y a instituciones relacionadas con los partidos políticos.
  3. Se prohíba la puerta circulante entre políticos y empresas, imposibilitando que personas que trabajan en la administración pública puedan (antes de cinco años después de dejar el cargo) trabajar en el sector afectado por su trabajo y decisiones.
  4. Se regulen los medios, tanto públicos como privados, exigiendo una pluralidad en sus programas.
  5. Se promuevan medios públicos de información.
  6. Se promuevan medidas democratizadoras de los partidos.
  7. Se favorezcan formas de democracia directa, tales como referéndums a todos los niveles de gobierno, sin cortapisas en las temáticas puestas consulta popular.
  8. Se exija que los representantes vivan como los representados, utilizando los mismos servicios públicos (sin ningún privilegio) que los demás ciudadanos.

El caso es que seme ocurrió que si montara o participara en la elaboración de un programa político para una candidatura municipal propondría un buen paquete de medidas:
  • reforzar los servicios sociales municipales, y dotarlos de personal y recursos suficientes como para capitanear un programa municipal de servicios sociales digno
  • instaurar juzgados municipales en los que se vieran todas esas infracciones y delitos que afectan a la buena convivencia, y que en casos graves remitieran los casos, prácticamente listos para juzgar, a los juzgados de instrucción
  • crear un cuerpo, quizá dentro de la propia policía municipal, o adjunto a ella, de "agentes auxiliares de los juzgados", que supervisaran y coordinaran, junto con los servicios sociales, el cumplimiento de las penas impuestas por los juzgados municipales
  • crear un programa de "trabajos y servicios comunitarios" en el que participaran tanto voluntarios como no voluntarios (enviados desde los juzgados, contratados ad hoc o estudiantes en prácticas) para colaborar con los servicios sociales municipales y servicios municipales en general,
  • sacar a subasta con carácter temporal los nombres de plazas, avenidas, grandes vías, calles y otras vías, o instituciones de carácter municipal, a cambio de donativos incondicionados a las arcas de la caja de los servicios sociales municipales (de la que también dependerían los juzgados municipales y los demás cuerpos adjuntos); los donantes tendrían derecho o bien a que el lugar en cuestión llevara el nombre del donante, o a elegirlo. La única condición sería que en tal caso, deberían ser aprobados en "referéndum municipal" por una mayoría más que cualificada.

Esto último se me ha ocurrido dándole vueltas a cómo desmontar el sistema capitalista. Está claro que más impuestos no va a solucionar nada, pues por una parte nuestros actuales administradores generales suelen ser o ladrones o llevar puestas las anteojeras del lujo y el fasto, y por otra parte los ricos no suelen estar nada motivados a desprenderse de sus riquezas, y menos vía impuestos. Así que se me ha ocurrido que, dado que a la mayoría de los ricos, especialmente a los que se han enriquecido últimamente gracias a un sistema notoriamente injusto y arbitrario, les encanta hacer ostentación de su riqueza, y que no hay nada que hinche más el ego que el reconocimiento público en forma de agradecimiento. Así que, a cambio de aportar dinero para un proyecto concreto: la generalización de un bienestar mínimo, todos reconoceríamos su generosidad cada vez que pisáramos esa calle, o la viéramos en la dirección de cualquier institución o comercio. Pero claro, un donativo no puede dar derecho a un reconocimiento infinito, así que propondría que tuviera fecha de caducidad: dos legislaturas, por ejemplo. Reconozco que los empleados de Correos y los taxistas se pueden volver locos, pero quizá se podría conservar el nombre antiguo como si de un apellido se tratara.

De todos modos, cualquier programa de política municipal tan radicalmente diferente sólo puede tener sentido si al mismo tiempo se ofrecen garantías suficientes de compromiso de transparencia y renuncia al nepotismo o cualesquiera sistemas clientelares.